Soy Carolina Falcone, madre de dos hijos, nacida en Argentina y viviendo en Barcelona desde el año 2007.

Desde muy joven comienzo a percibir una clara relación entre mi cuerpo, mis hábitos y mi estado general de bienestar. Con dieciocho años decido cambiar mi forma de alimentación y esta decisión, difícil de sostener por aquellas épocas, hace que comience mi camino de investigación tanto en alimentación saludable, como en otros sistemas de salud que abordan al ser humano con un enfoque más amplio.

De forma similar, por aquellas épocas también decido orientarme hacia una carrera artística. Empiezo arte dramático y diseño de vestuario teatral y, a partir de entonces, mi vida se vuelca completamente a las artes escénicas, tanto a nivel formativo como profesional.

El yoga entra en mi vida a principios del 2000. Inicio mi formación nutrida por las enseñanzas directas y profundas de mi primer maestro de Hatha Yoga en Bs. As. hasta que, en el año 2007, mi vida da otro cambio de rumbo.

Nos mudamos a Barcelona y, coincidiendo con el embarazo de mi segundo hijo, comienzo a impartir clases de yoga para embarazadas en casa. Es a partir de entonces que comienzo a dedicarme a dar clases de yoga, camino que continúa hasta el día de hoy.

A lo largo de todos estos años he continuado profundizando en mi autopráctica, he seguido formándome en diversas técnicas y estilos de yoga e incorporando nuevas herramientas y recursos pedagógicos para seguir evolucionando en mi práctica y en mi forma de enseñar.

En 2013, gracias a mi profundo vínculo con el universo del mantra, el bhakti yoga y la terapia de sonido, nace el proyecto Yoga&Voz. Esta propuesta fusiona parte de mi formación artística con mi formación yóguica y explora el potencial que tiene el trabajo vocal, cuando se fusiona con las técnicas y la devoción que están en la raíz del yoga.

También sigo siendo una autodidacta incansable. Me encanta investigar y experimentar, descubrir nuevos recursos, nuevos enfoques para continuar ofreciendo una práctica de yoga efectiva y segura para mis alumnas y alumnos, sea cual sea su condición o necesidad personal.

Feliz y agradecida del camino recorrido y muy ilusionada con el camino que queda por recorrer, me gusta ver el yoga como un sistema vivo, un lienzo en blanco donde cada día podemos crear una práctica a medida, integrada a nuestra realidad vital. 

Seguimos!